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Año tras año, la regularización de IRPF en las nóminas ocasiona cierta incertidumbre en los trabajadores, pero cada vez más, son las empresas las que también les produce cierta confusión a la hora de entender los cálculos de las retenciones.

El IRPF (o Impuesto Real sobre las Personas Físicas) es un impuesto personal que grava la renta de los residentes en España. Es de carácter progresivo, es decir, el porcentaje por el que se tributa dependerá del volumen de ingresos de cada persona y la regularización de IRPF dependerá de éstos.
La Agencia Tributaria es el organismo de la administración estatal que se encarga de las modificaciones, el control de las variaciones, así como la enunciación de los tributos de los impuestos.

Este impuesto requiere de un estudio de cada situación a principios de año, a principios de año o a principios de contrato (en el caso de un trabajador nuevo),  y calcular la retención en las nóminas.
Además, para la tranquilidad de todos, es necesario que se realicen regularizaciones periódicas, lo ideal sería que fueran trimestralmente, y ajustándose al cálculo de la nómina, y siempre, teniendo en cuenta las variaciones y/o cambios que pudieran producirse.

Igualmente, cuando se produzca una situación nueva en un trabajador, se deberá regularizar el IRPF

Estos cambios que afectan en la situación del trabajador, pueden generarse por:
– Modificaciones de contratos
– Modificaciones de retribución (ingresos brutos anuales)
– Cambios de situación familiar del trabajador (Estado civil, descendientes o ascendientes a su cargo, posibles discapacidades del cónyuge o hijos, pensiones compensatorias o anualidades por alimentos…
– Cambios en su situación personal (posible grado de discapacidad, pago por adquisición o rehabilitación de vivienda con financiación ajena,)

Por ello, es  necesario que todas las situaciones que afectan al trabajador se notifiquen mediante el modelo 145.

Los tres supuestos generales que pueden darse con el proceso de regularización de IRPF son:
1- Que el porcentaje se mantenga: quiere decir que el trabajador en concreto, no ha sufrido ninguna modificación de datos desde la última vez que se calculó su IRPF o se regularizó su IRPF.

2- Que el porcentaje disminuya: esta echo podría deberse a alguna modificación de datos del trabajador o bien alguna situación familiar que ha cambiado en un período temporal corto.

3- Que el porcentaje aumente: Si el porcentaje de retención del IRPF aumenta, provocarán retenciones importantes para el trabajador para ajustarse a su retención correcta.

El tipo impositivo de IRPF varía en función de la retribución bruta anual de cada trabajador.

Ajustando correctamente las deducciones del IRPF, podremos tener un mayor control sobre la retribución del trabajador y la gestión de su nómina además de ahorrar tiempo y costes, y así, evitaremos sobresaltos y unos desajustes al cierre de año promovidos por estos cambios que afectarían al tipo de gravamen del IRPF.

Para la tranquilidad de tu trabajador y la tuya propia, regulariza el IRPF habitualmente para una mayor gestión de la nómina y los costes de tu empresa.

En el siguiente enlace encontrarás los criterios de cálculo de retención de IRPF para que puedas consultarlo siempre que lo necesites:

https://a3responde.wolterskluwer.es/documentos/a3asesor-nom/criterios-de-calculo-del-tipo-de-retencion-de-irpf.html 

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